Summer Dream

Lo que más nos gusta de las tardes de verano es que a veces son eternas. El calor, las páginas de un libro, el recuerdo borroso de lo que sucede el resto del año.

Son las tardes perfectas para tumbarse y soñar.

¿Nuestra forma favorita de hacerlo? Con la cabeza en las nubes y la muñeca en la luna

Lo que más nos gusta de las tardes de verano es que a veces son eternas. El calor, las páginas de un libro, el recuerdo borroso de lo que sucede el resto del año.

Son las tardes perfectas para tumbarse y soñar.

¿Nuestra forma favorita de hacerlo? Con la cabeza en las nubes y la muñeca en la luna.