Man on the moon

Black and white. Yin and yang. Day and night. The opposite always generates attraction and the complementary seems magic. That’s why to us, from the earth,

the moon still seems something mysterious and spectacular.

If there is one thing we are clear about, it is that we will never travel to the moon, but wearing Omega’s Moonwatch, the first and only watch that reached it, it seems that we’re closer. This year is the fiftieth anniversary of one of humanity’s most magical, mysterious and incredible events and we can’t think of a better tribute than wearing two of its most iconic designs

Blanco y negro. Yin y yang. Día y noche. Lo opuesto siempre genera atracción y lo complementario parece magia. Por eso a nosotros, desde la tierra,

la luna nos sigue pareciendo algo misterioso y espectacular.

Si hay algo que tenemos claro es que nunca vamos a viajar a la luna pero llevando los Moonwatch de Omega, primer y único reloj que llegó hasta ella, parece que estamos más cerca. Este año es el cincuenta aniversario de uno de los sucesos más mágicos, misteriosos e increíbles de la humanidad y no se nos ocurre mejor homenaje que llevar dos de sus diseños más icónicos