Alejandra Remon

Sensitive and inspiring. Alejandra says everything by her body, soul and photography.

Her texts make thousand of people fall in love

and her book “when nobody’s looking at me” allow us to dive in her universe and look at her so close.

An autumn morning is the perfect environment to get to know her and to ask her more about her feelings, concerns and dreams.

Te defines como “un poco sentimental”, ¿Crees que esto es, en gran parte, clave de tu éxito?

Quizás. Creo que no estamos muy acostumbrados a hablar sobre las emociones, que nos cuesta mucho expresarnos. Supongo que entendemos que mostrar nuestros sentimientos es lo mismo que enseñar nuestros puntos débiles y no es así. Todos tenemos un mundo interior maravilloso, pero no nos resulta fácil expresarlo con palabras. A mí me ocurre al contrario, me encuentro más cómoda entre letras que entre conversaciones… Quizás esa es la clave o el equilibrio, no estoy segura, simplemente escribo sobre cosas reales, momentos y sensaciones vividos. Sobre el dolor, sobre estados de ánimo, situaciones, desamor, alegría… y es fácil empatizar cuando crees que alguien está sintiendo lo mismo que tú. Ahí está la magia. Quizás ese sea el verdadero éxito, hablar de cosas reales.

Además, dentro de tu universo más personal, dices que te gusta hablar y transmitir a través de tu cuerpo, contar historias, sensaciones y recuerdos. ¿Recuerdas cómo, cuándo y por qué empezaste a contar de esta forma?

Llevo muchos años utilizando mi cuerpo como bloc de notas. Siempre he sido una persona muy tímida pero tomándome fotos en soledad me sentía libre, fuerte, poderosa. Así comencé a expresar mi interior, desde el propio exterior. Todo comenzó con el nacimiento de las redes sociales, hace unos doce años. Encontré un refugio donde alimentar mi universo personal y poder mostrar aquellas cosas que latían desde dentro. Es una extraña forma de ilustrar mis pensamientos, es el título de una argumentación.

En tu libro “Cuando nadie me mira” hablas de desórdenes (cosas que nunca contaste) y contradicciones (cosas que ya habías compartido). ¿Cuánto hubo de difícil y cuánto de liberador en compartir estos desórdenes con los demás?

Desde siempre ha sido muy liberador deshacerme de las mareas mentales escribiéndolas y gritándolas a los cuatro vientos. Todos vivimos cosas que nos causan dolor, de la forma que sea, y cada uno lo digiere o lo cura a su forma… Algunos escriben canciones, otros corren cuarenta kilómetros y algunos, como yo, vomitamos emociones. Lo difícil no es el acto de escribirlo, lo complicado es releerlo. Cuando vuelves a ello lo revives de alguna forma y en ocasiones resulta estremecedor… Pero, a su vez, compartirlo puede ayudar a otros a sentirse menos solos.

¿Qué fue exactamente lo que te hizo publicar este libro? ¿Cuál fue ese punto de inflexión entre recopilar todo en trozos de papel a hacerlo en un libro?

Todo surgió desde la más tonta casualidad. Un editor se puso en contacto conmigo para animarme a trasladar mis pensamientos de las redes al papel hace un par de años… Y desde entonces esa idea fue tomando más fuerza hasta este año, en el que publiqué mi primer “cuaderno de desódernes”.

Inspiras a mucha gente, en instagram tienes más de 43.000 seguidores, ¿cómo te sientes al saber que mucha gente se siente identificada con lo que escribes? ¿Te sientes libre a la hora de publicar o sientes algún tipo de responsabilidad de cara a tus seguidores?

La verdad es que depende del día. A veces sigue siendo un juego en el que plasmo mis pensamientos más anodinos o más personales y otras veces siento mi propia presión de escribir sobre algo que realmente merezca la pena porque hay muchos ojos esperando leer algo que les muestre más caminos. Me exijo mucho a mí misma y me gusta que el resto se dedique tiempo a pensar sobre ellos mismos a través de mis palabras, pero a su vez, también me confiere una extraña presión. Temo que mis palabras se conviertan en verdades, como si yo tuviera la clave de la felicidad, cuando en realidad todavía me quedan muchas cosas que aprender. Temo no ser capaz de ir un paso más allá cada día, de ir descubriendo más cosas, más misterios… Y también temo seguir cometiendo los mismos errores.

Y ahora, hablando un poco más de ti, ¿siempre fue tu sueño dedicarte a la moda y a la escritura?

Lo cierto es que nada de las dos cosas estaba dentro de mis planes. Nunca tuve muy claro a qué me quería dedicar o qué quería ser, pero las cosas fueron surgiendo así. El mundo de la moda se interpuso en mi camino y me dejé llevar porque me encantaba y lo mismo a sucedido ahora con escribir. Escribo desde hace muchos años, desde niña, pero nunca creí que podría dedicar tanto tiempo a ello y mucho menos poder llegar a publicar algo tan bonito como es mi libro. Estoy verdaderamente feliz.

¿Con qué disfrutas un sábado por la noche?

No me gusta la rutina ni hacer siempre lo mismo. Es cierto que con el paso de los años me he vuelto más tranquila y no me importa quedarme en casa leyendo o viendo algún documental… Pero si existe algún plan divertido, también me gusta salir a disfrutarlo. Todo depende del estado de ánimo y de la compañía.

¿Y un domingo por la tarde?

Me gusta salir a pasear o ir al cine, quizás alguna exposición, comer fuera y quedar con amigos sin mirar el reloj.

¿Tienes alguna espinita clavada? Algo que siempre hayas querido hacer, lo que sea.

Siempre he querido vivir fuera, en París. Pero las circunstancias personales y laborales no eran las idóneas para llevarlo a cabo. Aun así, nunca se sabe.

¿Y un sueño por cumplir?

Un próximo libro, un apartamento con mucha luz y una sonrisa que me rompa en mil pedazos

Sensible e inspiradora. Alejandra comunica en cuerpo, alma y fotografía.

Sus textos han enamorado a miles de personas

y su libro “Cuando nadie me mira” nos permite mirarla aún más de cerca y sumergirnos en su universo, que muchas veces, es el nuestro propio.
Una mañana de otoño en Madrid nos parece el mejor escenario para conocerla y que nos cuente un poco más sobre sus pensamientos, inquietudes y sueños.

Te defines como “un poco sentimental”, ¿Crees que esto es, en gran parte, clave de tu éxito?

Quizás. Creo que no estamos muy acostumbrados a hablar sobre las emociones, que nos cuesta mucho expresarnos. Supongo que entendemos que mostrar nuestros sentimientos es lo mismo que enseñar nuestros puntos débiles y no es así. Todos tenemos un mundo interior maravilloso, pero no nos resulta fácil expresarlo con palabras. A mí me ocurre al contrario, me encuentro más cómoda entre letras que entre conversaciones… Quizás esa es la clave o el equilibrio, no estoy segura, simplemente escribo sobre cosas reales, momentos y sensaciones vividos. Sobre el dolor, sobre estados de ánimo, situaciones, desamor, alegría… y es fácil empatizar cuando crees que alguien está sintiendo lo mismo que tú. Ahí está la magia. Quizás ese sea el verdadero éxito, hablar de cosas reales.

Además, dentro de tu universo más personal, dices que te gusta hablar y transmitir a través de tu cuerpo, contar historias, sensaciones y recuerdos. ¿Recuerdas cómo, cuándo y por qué empezaste a contar de esta forma?

Llevo muchos años utilizando mi cuerpo como bloc de notas. Siempre he sido una persona muy tímida pero tomándome fotos en soledad me sentía libre, fuerte, poderosa. Así comencé a expresar mi interior, desde el propio exterior. Todo comenzó con el nacimiento de las redes sociales, hace unos doce años. Encontré un refugio donde alimentar mi universo personal y poder mostrar aquellas cosas que latían desde dentro. Es una extraña forma de ilustrar mis pensamientos, es el título de una argumentación.

En tu libro “Cuando nadie me mira” hablas de desórdenes (cosas que nunca contaste) y contradicciones (cosas que ya habías compartido). ¿Cuánto hubo de difícil y cuánto de liberador en compartir estos desórdenes con los demás?

Desde siempre ha sido muy liberador deshacerme de las mareas mentales escribiéndolas y gritándolas a los cuatro vientos. Todos vivimos cosas que nos causan dolor, de la forma que sea, y cada uno lo digiere o lo cura a su forma… Algunos escriben canciones, otros corren cuarenta kilómetros y algunos, como yo, vomitamos emociones. Lo difícil no es el acto de escribirlo, lo complicado es releerlo. Cuando vuelves a ello lo revives de alguna forma y en ocasiones resulta estremecedor… Pero, a su vez, compartirlo puede ayudar a otros a sentirse menos solos.

¿Qué fue exactamente lo que te hizo publicar este libro? ¿Cuál fue ese punto de inflexión entre recopilar todo en trozos de papel a hacerlo en un libro?

Todo surgió desde la más tonta casualidad. Un editor se puso en contacto conmigo para animarme a trasladar mis pensamientos de las redes al papel hace un par de años… Y desde entonces esa idea fue tomando más fuerza hasta este año, en el que publiqué mi primer “cuaderno de desódernes”.

Inspiras a mucha gente, en instagram tienes más de 43.000 seguidores, ¿cómo te sientes al saber que mucha gente se siente identificada con lo que escribes? ¿Te sientes libre a la hora de publicar o sientes algún tipo de responsabilidad de cara a tus seguidores?

La verdad es que depende del día. A veces sigue siendo un juego en el que plasmo mis pensamientos más anodinos o más personales y otras veces siento mi propia presión de escribir sobre algo que realmente merezca la pena porque hay muchos ojos esperando leer algo que les muestre más caminos. Me exijo mucho a mí misma y me gusta que el resto se dedique tiempo a pensar sobre ellos mismos a través de mis palabras, pero a su vez, también me confiere una extraña presión. Temo que mis palabras se conviertan en verdades, como si yo tuviera la clave de la felicidad, cuando en realidad todavía me quedan muchas cosas que aprender. Temo no ser capaz de ir un paso más allá cada día, de ir descubriendo más cosas, más misterios… Y también temo seguir cometiendo los mismos errores.

Y ahora, hablando un poco más de ti, ¿siempre fue tu sueño dedicarte a la moda y a la escritura?

Lo cierto es que nada de las dos cosas estaba dentro de mis planes. Nunca tuve muy claro a qué me quería dedicar o qué quería ser, pero las cosas fueron surgiendo así. El mundo de la moda se interpuso en mi camino y me dejé llevar porque me encantaba y lo mismo a sucedido ahora con escribir. Escribo desde hace muchos años, desde niña, pero nunca creí que podría dedicar tanto tiempo a ello y mucho menos poder llegar a publicar algo tan bonito como es mi libro. Estoy verdaderamente feliz.

¿Con qué disfrutas un sábado por la noche?

No me gusta la rutina ni hacer siempre lo mismo. Es cierto que con el paso de los años me he vuelto más tranquila y no me importa quedarme en casa leyendo o viendo algún documental… Pero si existe algún plan divertido, también me gusta salir a disfrutarlo. Todo depende del estado de ánimo y de la compañía.

¿Y un domingo por la tarde?

Me gusta salir a pasear o ir al cine, quizás alguna exposición, comer fuera y quedar con amigos sin mirar el reloj.

¿Tienes alguna espinita clavada? Algo que siempre hayas querido hacer, lo que sea.

Siempre he querido vivir fuera, en París. Pero las circunstancias personales y laborales no eran las idóneas para llevarlo a cabo. Aun así, nunca se sabe.

¿Y un sueño por cumplir?

Un próximo libro, un apartamento con mucha luz y una sonrisa que me rompa en mil pedazos